
En entrevista con Expreso Bío Bío, la presidenta de Colmed Santiago, Dra. Francisca Crispi, analizó la crisis en los servicios de urgencia de la Región Metropolitana tras el reciente informe de Contraloría, apuntando a la falta de capacidad instalada como el factor determinante de la saturación.
Sobre la controversia generada por el documento, la dirigente aclaró que el registro de 73 horas de espera en un paciente con riesgo vital respondió a un error administrativo y no a una omisión de atención, asegurando que las urgencias inminentes se atienden de inmediato gracias al compromiso de los equipos médicos.
Sin embargo, Crispi advirtió que la sobrecarga asistencial es real y crítica: en las últimas semanas se han mantenido más de 100 pacientes hospitalizados dentro de las urgencias y los casos graves sin riesgo inminente enfrentan esperas superiores a las 20 horas. Este escenario responde a un déficit estructural de capacidad instalada —el sector norte de Santiago cuenta con apenas 0,6 camas por 1.000 habitantes, frente al estándar internacional de más de 4—, brecha que se profundiza tras los recortes presupuestarios en inversión pública.
Frente a esta contingencia, la presidenta del Regional Santiago destacó tres medidas urgentes para descomprimir la red: